Diálogos; “Se solicitan héroes”

Sabido es por todos, sin necesidad de ser precisamente un genio, Que el índice de delincuencia y asesinatos en Tijuana ha aumentado de maneras alarmantes y en muy pocos meses se ha convertido en el tema que mas vende en los diferentes medios comunicativos…

Mas alarmante que los niveles que este índice violento ha conquistado (si me es permitida dicha expresión) resulta ser la inmunidad psicológica que los tijuanenses, y los habitantes de esta ciudad en general, hemos estado desarrollando al respecto de estos temas, viéndolos no solo como parte de un deprimente panorama y una realidad que subyuga a quienes aun nos aferramos al recuerdo de la ciudad que se nos escapa, la nota en el periódico, el reportaje en las noticias y las estadísticas que nos son presentadas por diferentes medios solo despiertan una exclamación de sorpresa cada vez menos intensa y consciente, se podría creer que a esta población no le puede sorprender absolutamente nada.

Lo cual solo demuestra los lazos que mantienen muchos de los ciudadanos con los miembros de las organizaciones delictivas, y hasta existen quienes orgullosamente al leer la nota y ver la fotografía en el periódico pregonan con cierta altivez  haber mantenido una relación personal de diferente índole con el occiso, buscado, con el prófugo, el violador, haber sido su vecino, y por que no, hasta presumir algún romance con el famoso fotografiado.

Si el que exista la delincuencia como tal es malo, considero que el hecho de que existan quienes admiren a los protagonistas de la decaída de nuestra paz, es un asunto que no nos es menos preocupante que el anterior, a saber pues, que admirar a estos personajes es una manera de propagar el gen de la maldad y la deshonra entre las nuevas generaciones, mismas que admiran personajes cuyos nombres no merecen siquiera aparecer en esta sencilla hoja.

Nos estamos olvidando de que la estructura de la sociedad como tal, no la hemos recibido de las manos de estos maleantes, ni encontraremos en sus árboles genealógicos a los fundadores, la patria no fue regada con su sangre, que si bien es cierto que mal verde ayudo a una población, también es cierto que sus productos mataron a otras tantas, y no pude ser un héroe quien se vale de un mal para hacer un bien, quien para ayudar a cien mata mil.

Lo que nos dicen todos esos reportajes, todas esas notas y todo aquello de que los noticieros hacen hoy su agosto con el argumento del compromiso social, es la indicación, el indicio de que ya es tiempo de que las actuales generaciones abran los ojos a la realidad, una realidad que exige idealistas, pensadores, moralistas y una ciudadanía decidida a iniciar la guerra, pero una guerra intelectual, armada de ideas, de cánones, de honradez.

Ya basta de admirar a seres intrascendentes, es tiempo de convertirnos en los protagonistas, en los héroes…

¿Y tú a quièn admiras?

Mi nombre es Iván Oropeza; ¿de que quieres hablar?

Conalep, plantel Tijuana II, grupo 304 de administración. Noviembre 2008